Decenas de familias viven a la orilla del río de Los Castillos, y pese a que en años se han quedado incomunicados por la creciente del cause, han sufrido de inundaciones en sus viviendas y viven en constante riesgo en la temporada de lluvias, estas personas se niegan a reubicarse en sitios más seguros.

Las familias Martínez Espinoza y Martínez Estrada viven a la orilla del rio desde siempre, por lo que consideran que el rio no les genera algún riesgo ni en lo material ni en lo físico.

“Siempre hemos vivido aquí, desde que me acuerdo mis papás nos trajeron a este terreno porque lo compraron a un buen precio. A mi mamá cuando llegaba el río grande, porque en aquellos tiempos si llegaba el río enorme, se llevó animales, el perro, las gallinas, los patos que teníamos, pero no pasaba de ahí”, refirió Alicia Martínez.

La ama de casa dijo que de niños nadaban en el rio sin medir los peligros, sin embargo reconoció que a habido varios incidentes donde incluso niños y personas adultas han perdido la vida.

Para el señor Ventura Martínez, el cause los ha dejado en varias ocasiones incomunicados, por lo que han tenido que cruzar por el “cerro”, sin embargo manifestó que nunca dejarían sus viviendas.

“El rio si crece, pero estamos acostumbrados, la barda de mi casa es de piedra de corte para evitar que se filtre el agua. En ocasiones ha llegado hasta el patio pero no pasa de eso, cada año cuando llueve mucho pasa eso, pero nada que lamentar”, aseveró.

La señora Irma Barrón, indicó que su vivienda se construyó con un patio grande para que ante cualquier riesgo el cause no llegue hasta su vivienda, no obstante manifestó que nunca se ha inundado.

“Yo le dije a mi esposo que pusiera la casa en alto para evitar que llegara el rio en estos tiempos de lluvias a inundar la vivienda, que se nos fuera a meter el agua y en los 10 años que tengo nunca se nos ha metido”, enfatizó.

Las primeras lluvias que se han registrado han permitido que la creciente vaya en aumento, sin embargo los niños han aprovechado para jugar en el cause y algunos aun con los riesgos se meten a nadar.

“Esta bien fría (el agua) pero nos gusta meternos al rio, mi mamá nos trae a nadar con mis hermanos, mis primos, pero nos vamos hasta arriba porque aquí hay basura y popo de animales”, refirió el menor de 7 años Manuel.

Algunas viviendas aun tienen caballos y vacas, por lo que aprovechan para arrojar el excremento al cause lo que genera un foco de infección.

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