EL CALVARIO DE LOS TRANS EN UNA CIUDAD COMO LEÓN

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Tigres de papel

Francisco Javier Mares

OTRA DE POLICÍAS

Corren las décadas, y en la policía municipal de la ciudad de León, hay cosas que nomás no cambian: la prepotencia de sus gendarmes, marinada en impunidad, por ejemplo…

Con matices mínimos, desde aquellos tiempos en los que espantaban las moscas tras el mostrador de su comandancia en el traspatio de la presidencia municipal, ebrios, ‘alteradores’ del orden público, comerciantes ambulantes, prostitutas o ‘sospechosos’ en la barriada, cursan el traslado en un carro celda o la caja de una pickup; pasan al médico muerto de aburrimiento; son arrojados a los separos, y vegetan el arresto dictaminado por ‘el juez’, a falta de dinero para saldar ‘la infracción’…

En la doble gestión de Mario Bravo Arrona, como su secretario de Seguridad pública, el ángulo de su conducta socialmente más grave, se subraya contrario a la norma: la represión a las personas de la comunidad LGBTIQ+ -documentada y sentenciada hasta por la Procuraduría Panista de los Derechos Humanos del Estado de Guanajuato, la P(P)RODHEG.

Esto, a propósito de la más reciente de sus embestidas contra esa comunidad, el fin de semana anterior, en los alrededores del Parque Hidalgo, en el corazón de la ciudad.

Los hechos, sin censura ni discursos, son públicos en las redes sociales, narrados en vídeo por una de las personas ‘arrestadas’, una activista LGBTIQ+.  

A los gendarmes les pareció que siete mujeres de ‘trans’, escandalizaban durante la madrugada –seguro a todos los paseantes y automovilistas a esa hora-, del sábado 19.

Tres mujeres de esa comunidad, son detenidas en la calle Julián de Obregón, frente al Parque Hidalgo; al otro lado del parque, los policías entran a una taquería y hacen otra detención; enseguida ’arrestan’ a quien osa grabarles en vídeo, Vanessa Vázquez, quien los exhibe en vivo en su propio canal de YouTube. Uno de los policías le tira el teléfono, él mismo lo recoge y suspende la peli.

Pero la transmisión continúa al interior de la patrulla. Vanessa relata los hechos, con las burlas de los policías como música de fondo. Uno de los policías se acerca a ella y le dice que si no elimina el vídeo original -le van ‘a parar una verguiza…”- Ella se niega a darles su código de acceso al cel. Un tercer corte ocurre a la salida de los separos, luego de pagar su ‘multa’. La historia de siempre: insultos y golpes. Una de ellas fue obligada a desnudarse.

– “Te maquillas como un payaso. Tú crees que porque te maquillas, ya eres mujer, no, sigues siendo un hombre, un cabrón igual que yo” –le espeta uno de los policías plagados de certificaciones de calidad.

Dos colectivos, LGBT Rights Mx LGBT Rights Guanajuato –porque los ‘cuicos’ siguen sin entender que ahora esas personas se encuentran organizadas y defienden sus derechos-, exigen investigar y castigar a los uniformados involucrados.

El martes, Vanessa Vázquez Ramírez, mujer ‘trans’, trabajadora sexual, llegó a la Presidencia Municipal, a formalizar su denuncia de los hechos –al menos por ahora en esa instancia-, la tramitan el Consejo de Honor y Justicia y la Comisión de Derechos Humanos.

Eso hará que los policías se investiguen a sí mismos –‘facilito’, diría Emiliano “Dibu” Martínez, el portero de Argentina.

DE BARANDILLA

Las sucesivas Administraciones municipales de León, en más de 30 años, todas menos una, de color azul, han hecho un trabajo meticuloso, para conseguir que los ciudadanos denuncien ante la policía los abusos de los policías –‘la dirección’, el ‘Consejo de Honor’, ‘Asuntos Internos’, la comisión de DH…- y no ante al Ministerio Público –pero eso esa es otra historia, diría ‘la nana’.

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Casi siempre lo logran, así que todo se torna un papeleo vulgar.

Desde Twitter –señal de los tiempos-, la alcaldesa panista, Alejandra Gutiérrez, ‘nstruyó’ una investigación -«Ante los indicios de posibles violaciones a los derechos humanos en la detención de 7 personas este sábado, instruí que se realice una investigación exhaustiva para sancionar los posibles abusos policiacos” –qué alivio.

Pero por supuesto que Mario y sus muchachos niegan cualquier abuso.

Confirman, sí, que la ‘Secretaría de Seguridad, Prevención y Protección Ciudadana de León’ -que es como reza el membrete vigente-, detuvo a 7 personas ‘por escandalizar’ en la vía pública.

-“Durante un recorrido de vigilancia en la zona de la colonia Industrial, oficiales de Policía observaron a varias personas discutiendo y gritando en la calle, sobre el bulevar Adolfo López Mateos, a la altura de la calle Julián de Obregón” -oiga usted, ‘discutiendo y gritando’, cualquiera debe ir a la cárcel por ello.

Que las detenidas fueron trasladadas al Juzgado Cívico Poniente –Las ‘remisiones’, incurrieron en una infracción al artículo 10 fracción II del Reglamento de Policía y Vialidad –y ‘la Ley es la Ley’.

-“En la revisión médica que se hace a cada uno de los detenidos en el Juzgado Cívico, las personas detenidas no presentaron golpes ni lesiones de reciente evolución (…) En ningún momento, durante la audiencia, las personas detenidas señalaron haber sufrido algún abuso policial o haber recibido golpes” –¡Ajá! Ahí está: no existió tal abuso. Se los dijimos.

Los policías defienden su parcela, y allí nada más ellos aran. Eso se lo dejaron en claro a la alcaldesa Alejandra Gutiérrez Campos, desde la ratificación de Mario bravo, incluso antes que la primera rindiera protesta al cargo de Presidenta municipal. Y no hay vuelta de hoja.

Al día siguiente de la represión, Vanessa, salió a trabajar. Los policías regresaron a hostigarla –hace tiempo que ella se fue a radicar a Guadalajara, debido al acoso cotidiano a su comunidad en León.

La ‘transfobia’ es el miedo, el odio, la desconfianza, incomodidad o no aceptación de las personas transgénero, consideradas transgénero o cuya expresión de género no se ajusta a los roles de género tradicionales –pero, a ver, no, si eso no lo entienden siquiera en la mayoría panista donde cobran como legisladores al Congreso de Guanajuato, acá… menos.

Vanessa reitera que ellas recurren al trabajo sexual, porque nadie más las acepta en otro tipo de empleo, por meros prejuicios contra su comunidad –un fenómeno documentado en el estado de Guanajuato, incluso por instancias internacionales-, asumen que la sociedad ‘las pisotea’, y ella llama a parar las violaciones a sus derechos humanos.

Pero, ¿No, verdad? O bueno, tal vez una ‘mesa de trabajo’ en el Congreso un día de estos….

(A)La Jaula

Tarimoro 

Ahora fue a la familia de una comandante de la policía municipal. Dos hombres, una mujer y una bebé de siete meses, fueron asesinados a balazos. Los pistoleros llegaron hasta su domicilio y dispararon contra quien encontraron. Lo que ocurre en Tarimoro, Guanajuato, es una novela de terror, con masacres en cada uno de sus capítulos cotidianos. Y ni quién pueda con ello. Ni siquiera, quién diga algo…

Correspondencia: tigresepapel001@gmail.com

Twitter: TigresDePapel


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