León, Guanajuato 13 Septiembre 2026.- Desde la apertura de puertas, miles de fanáticos nacionales y extranjeros abarrotaron la Velaria de la Feria de León para ser partícipes del arranque del festival. El ambiente combinó la gastronomía local y un desfile constante de subgéneros que transitaron ferozmente entre el death, black y thrash metal.
Las primeras bandas de la tarde corrieron a cargo de Necronos y Vinnum Sabbathi, encargados de encender los motores ante un público que tomaba posiciones de forma masiva.
La cúspide de la noche del sábado llegó con la arrolladora presentación de los titanes alemanes de Destruction, quienes controlaron por completo el recinto desatando circle pits masivos y mosh violentos que confirmaron por qué siguen vigentes como leyendas del thrash mundial.
A su lado, la mítica institución sueca del death metal, Bloodbath, desató uno de los rituales más esperados de todo el fin de semana.
Con una cátedra de riffs aplastantes, distorsión pesada y una ejecución visceral, convirtieron la Velaria en un auténtico festín de brutalidad de la vieja escuela que dejó a la audiencia totalmente eufórica.
Otro de los momentos cumbres y de los más esperados de todo el cartel estuvo a cargo de los suecos Lifelover. La legendaria banda de depressive suicidal black metal (DSBM) hizo su aparición tras una breve pausa por tormenta eléctrica, desatando una atmósfera gris, desgarradora y profundamente existencial que erizó la piel de los asistentes, marcando un hito histórico al ser su primera vez pisando suelo mexicano.
Fiesta, lluvia y poder underground
El cartel del primer día se caracterizó por su diversidad y la entrega absoluta de cada agrupación en el escenario único. Formados en Canadá a finales de los noventa por J. Read, exmiembro de Conqueror, Revenge guiaron al público por un viaje infernal justo en el momento en que una fuerte lluvia cayó en los alrededores de la Velaria, añadiendo una atmósfera épica al espectáculo sin afectar a los fans gracias al espacio techado.
Tras el breve receso climático provocado por la tormenta, la intensidad no disminuyó y la respuesta del público fue demoledora.
Bandas como RAM y la propuesta fiestera de Gehennah mantuvieron la energía a tope, mientras la audiencia respondía con una enorme demanda de cerveza y un espíritu de camaradería único que encendió los ánimos de cara a los actos estelares.
Con los accesos digitales NFC agilizando la entrada de los miles de asistentes y una galería artística que exhibía el imponente trabajo fotográfico de gran formato de Necro Horns, el primer día cerró con saldo blanco, dejando cuerpos cansados pero listos para la segunda mitad del festival.
Fotos: Carlos Juárez/Hora 24

















