Ciudad de México (19 mayo 2026).- Asistir a la final entre Pumas y Cruz Azul puede costar casi el equivalente al enganche de un coche nuevo o la renta de un departamento promedio en la Ciudad de México por un año. En los márgenes de la reventa digital, las entradas para el encuentro definitivo que se disputará el domingo en el Estadio Olímpico Universitario alcanzan cotizaciones que van de los 9 mil 559 pesos hasta los 267 mil 498 pesos.
Los clubes capitalinos realizaron este martes la preventa exclusiva para socios y tarjetahabientes a través de Ticketmaster. Desde la primeras horas, los usuarios reportaron fallas críticas en el sistema, pantallas con errores al procesar el pago y filas virtuales que superaron las 100 mil personas en espera, mirando un contador que avanzaba a cuentagotas en busca de un lugar en los estadios sede de la definición por el título.
La distancia entre el futbol real y el de las pantallas es ahora un abismo financiero. Pumas anunció oficialmente que los boletos para el recinto de Ciudad Universitaria tendrían un costo de entre 400 y mil 150 pesos (sin contar cargos por servicio), según la zona de las gradas. Los abonados del equipo auriazul, que pagaron su lealtad al principio de la temporada, miraron el colapso de reojo, con la tranquilidad de tener su asiento asegurado.
Para el resto de los seguidores, el laberinto comenzó poco antes de que concluyera la primera fase de distribución. En la plataforma de reventa Viagogo, los tickets más accesibles se ofrecieron en 9 mil 559 pesos -9 mil pesos más que su valor original- y los más exclusivos, ubicados en la cabecera sur, rozaron los 267 mil 500 pesos, un incremento de 200 veces su precio inicial. Otra de las páginas dedicadas al mercado secundario, StubHub, fijó las localidades en un rango de entre 12 mil 900 pesos y 40 mil 500 pesos.
El ritual del aficionado moderno ya no incluye banderas ni madrugadas en las taquillas de un estadio, sino la frustración del negocio digital. “Es frustrante tener que levantarse a las 6 de la mañana, sacar un CVC dinámico, ser el número 4 mil 500 de la fila y, por el mal sistema de Ticketmaster, no poder pagar. Son un asco. Nos dejan sin la posibilidad de ir a la final a ver a nuestros equipos”, señalaron seguidores afectados.
Cientos de aficionados anticipan otro naufragio masivo frente a las pantallas, sobre todo porque la disponibilidad es mínima. “Los boletos asignados para esta preventa se han agotado”, confirmó Ticketmaster en su sitio oficial.



