Bogotá, Colombia, 10 Agosto 2026 – Un potente terremoto de magnitud 7.4 sacudió el territorio colombiano a las 7:34 a. m. de este lunes, dejando hasta el momento un saldo trágico de al menos 111 personas muertas, cientos de heridos e incalculables daños materiales.
Ante la gravedad de la emergencia, el presidente de la República, Abelardo de la Espriella, declaró de forma urgente el estado de «desastre nacional» para agilizar los recursos y la atención de la crisis.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) reportó que el epicentro se localizó en el municipio de San José del Palmar, en el departamento del Chocó, con una profundidad aproximada de 103 kilómetros.
La fuerza del movimiento telúrico —el más fuerte registrado en el país en la última década— se sintió con violencia en el occidente y centro de la nación, desencadenando al menos dos réplicas de consideración, una de ellas de magnitud 4.8.
Risaralda y el Eje Cafetero, las zonas más golpeadas
El departamento de Risaralda se consolida como la zona con el mayor número de víctimas fatales, registrando al menos 111 decesos.
La crítica situación obligó a las autoridades de Pereira a decretar un toque de queda absoluto con el fin de garantizar el orden público y despejar las vías para las ambulancias y los organismos de socorro.
En Manizales, el pánico se apoderó de los habitantes tras el colapso parcial de una de las torres de la emblemática Catedral Basílica. Ciudades como Cali y Armenia también reportan graves afectaciones en fachadas, caídas de postes y fallas estructurales severas en decenas de edificaciones.
Caos en el transporte y servicios públicos
La Aeronáutica Civil ordenó el cierre preventivo y la suspensión de operaciones en siete aeropuertos principales del país, entre ellos los terminales de Pereira, Manizales, Armenia y Cali, mientras se evalúan daños en las pistas y torres de control.
Asimismo, amplias regiones del Eje Cafetero permanecen sin fluido eléctrico ni servicio de telefonía móvil, lo que ha dificultado las labores de consolidación de datos por parte de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Los cuerpos de bomberos, la Defensa Civil y las Fuerzas Militares ya se despliegan en los puntos críticos en busca de sobrevivientes atrapados bajo los escombros.


