Sufre Brasil el peor día de su historia

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Cuando Brasil recibió el 0-1 en la semifinal, parecía un buen reto; cuando Klose marcó el 0-2 se antojaba un día para una gesta heroica; pero cuando Kroos fusiló a Julio César para el 0-3 la suerte estaba echada. Brasil pasó el mayor bochorno de su historia en el peor día posible. En los primeros 30 minutos Alemania tenía el pase a la final en la bolsa, ganaba 0-5 a Brasil en Brasil. Al final, Brasil cayó 1-7 contra Alemania.

Con dos ausencias capitales, Neymar por lesión y Thiago Silva por suspensión, Brasil saltó al campo con mucha intensidad en la búsqueda de su pase a la final. Alemania se paró bien en el campo, se veían concentrados en su propio papel. Alemania golpeó primero en un tiro de esquina, Thomas Müller encontró el balón en solitario y venció la meta local al minuto 10. A partir de este momento, Alemania se dedicó a endosar la mayor goleada y brindar la mayor exhibición del futbol moderno.

Miroslav Klose también quiso entrar en la historia, el veterano jugador se convirtió en el mayor goleador de la historia de los Mundiales, al 23 anotó el 0-2. Brasil padeció la ausencia de su capitán en la zona baja, los siguientes minutos quedarán por siempre en la memoria del universo del futbol. Los teutones hicieron el tercero con un disparo ajustado de Kroos, la suerte estaba echada. La muestra de poderío germano se mezcló con todas las debilidades brasileñas en este mundial.

Los dos siguientes goles fueron impensables, inimaginables: Alemania metió dos goles en superioridad numérica en el área de Brasil, Kroos al 26 y Khedira al 29 concretaban una masacre nunca vista en un campo de futbol. La verde amarela no supo cómo reaccionar, superados en lo físico, sicológico, en lo futbolístico. En los primeros instantes del segundo tiempo Brasil intetó reaccionar, pero se encontró con Manuel Neuer, un gigante que apagó cualquier indicio de reacción.

Los teutones sacaro el pie del acelerador, pero consiguiero dos goles más por obra de Andre Schürrle a minuto 68 y 78. Brasil intentó por distintos medios, pero ninguno era efectivo; la escasa calidad de la mayoría de sus jugadores evitaba cualquier jugada con imaginación. La fragilidad en el centro de la defensa además de las facildades otorgadas por los mediocampistas fueron aprovechadas por los bávaros en cada oportunidad. Oscar metió el gol de la honra, en el último minuto. Alemania se clasificó a la final tras un histórico 1-7 a Brasil en Brasil

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