A RECONSIDERAR PROTOCOLOS DE BÚSQUEDA

Reflexiones

Por: Federico Velio Ortega

En menos de 24 horas se activaron mecanismos de búsqueda para encontrar a Héctor Corona León, exsecretario de Ayuntamiento del municipio de Guanajuato. Y apenas había pasado poco más de un día cuando se reportó con su familia. Su caso, empero, llama a reflexionar sobre varias aristas.

De antemano, aclaro que Héctor es un buen amigo y le reconozco su profesionalismo y compañerismo cuando coincidimos como parte del equipo de trabajo de Arturo Lara López, entonces rector de la Universidad de Guanajuato. También atendió con mucha honestidad asuntos que como ciudadano le plantee en su papel de funcionario. Había un motivo personal de preocupación ante su no aparición.

Lo que llama a la reflexión es una serie de mensajes de personas que cuestionaron a las autoridades en torno al caso. Los hubo con tintes políticos y hasta con actitudes francamente groseras o irrespetuosas, pero la mayoría fue con honesta perspectiva crítica.

La observación más constante fue que se activaron mecanismos institucionales de búsqueda antes de 48 horas, no como regularmente se aplica con familiares de personas no aparecidas o desaparecidas. Especularon fue que se hizo la excepción dada la condición política de exfuncionario de Héctor.

El que en pocas horas hayan indagado en las videocámaras de vigilancia para saber que abordó un taxi fue también motivo de reclamo: no suele existir la misma celeridad en la mayoría de los casos similares.

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Otra postura fue que, en general, se respetó a la figura de Héctor. El comentario de “nadie dice si se fugó con la novia o andaba de fiesta”, en referencia a las posturas misóginas que revictimizan desde el machismo a muchas mujeres, fue un reclamo legítimo de quienes han sufrido una violencia de género desde una cultura patriarcal.

Finalmente, también es de observarse la manera como se respetó la situación personal de Héctor. Allegados y autoridades informaron que se reportó con su familia desde el extranjero. El hecho fue difundido sin especulaciones ni enjuciamientos personales, como suele hacerse con otras personas.

Celebro que Héctor Corona esté bien. Serán él y su familia quienes resuelvan sus asuntos privados. Autoridades y medios cumplieron con lo que estaba a su alcance para establecer un mecanismo de búsqueda. Lo hecho con él demuestra la capacidad de instituciones y exhibe que se puede (y se debe) hacer lo mismo con toda persona de la que no se conozca paradero.

Que este caso sirva también para que las personas que buscan a sus seres queridos tengan el apoyo institucional y el respeto social que merecen.