Consiguen Halcones marinos su primer Super Bowl

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El Super Tazón XLVIII se decidió por la vía rápida pues los Halcones marinos de Seattle (Seahawaks, en inglés) se exhibieron frente a los Broncos de Denver y los apalearon con un marcador final de 43-8 para alzarse con el triunfo. La victoria es el primer título de Super Bowl para Seattle y convierte a los Broncos en el equipo más derrotado en esta instancia (5 derrotas).

La expectativa de un gran espectáculo entre los dos equipos sólo se cumplió del lado de Seattle. El primer cuarto fue terrible para Denver, luego la primera mitad del juego fue una pesadilla. Algunos creían que la sapiencia de Manning sería la llave para meter en el juego a la mejor ofensiva de la historia de la NFL, pero nada más lejos de la realidad. Entregas de balón, malas elecciones y en general la falta de decisión al momento de encarar al rival enterraron a Denver. Seattle ganó jugada a jugada, se hicieron sentir a la defensiva y fueron efectivos en cada ofensiva que comandó el joven Wilson.

Desde la primera jugada la defensiva de los Halcones marinos marcaron su territorio, en esa misma acción vino el primer error del juego, Denver tuvo que hacer un safety por medio de Moreno que los colocaba 2-0 abajo a los 15 segundos de inicio. Denver debía entregar el ovoide y la siguiente ofensiva de Seattle entregó un gol de campo, 5-0 en dos jugadas. La defensa de Seattle marcaba con dureza su territorio y no permitieron a Manning explotar sus armas ofensivas. La nueva ofensiva de los Seahawks incrementó la ventaja a 8-0.

A cada intento de los Broncos, la defensa de Seattle disminuía a su rival. Una y otra vez los halcones marinos golpeaban completamente a su rival; los Broncos fueron incapaces de responder. El primer medio terminó con un 22-0 que definía casi en su totalidad el resultado final. La esperanza de remontada era muy leve para Denver.

El tercer cuarto sirvió para liquidar el juego pues el primer regreso de patada se convirtió en el 28-0 a favor de Seattle, esta vez fue Percy Harvin quien corrió 87 yardas para rematar a los Broncos. Lo siguiente fue una fiesta para Seattle. Se aprovecharon de un equipo rival dubitativo, temeroso y sin noción de lo que se jugaba. El último aliento de Manning llegó demasiado tarde, cuando el marcador estaba 43-0. El pase de touchdown evitó la blanqueada, pero la humillación a los Broncos ya está en los libros de historia de este deporte.

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