Reclutamiento y selección de personal con perspectiva de género

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Hoy quiero escribir con toda la intención de que las empresas, lean mi pequeña aportación que en este espacio, semana a semana se me brinda a través de este prestigioso medio de comunicación.

Las organizaciones alcanzan el éxito a través de la combinación eficaz y eficiente de sus recursos, siendo el elemento humano el más importante de ellos. Por tal razón, el proceso de reclutamiento y selección de personal es determinante.

Al asumir el compromiso de promover la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, la organización se convierte en un espacio en el que se aseguran las condiciones para trabajar y desarrollarse en los ámbitos laboral y personal.

Los procesos de apertura e incremento del comercio internacional, comúnmente conocidos como globalización de la economía, han propiciado la necesidad de certificación de bienes y servicios en aspectos de calidad, seguridad y medio ambiente, así como de índole social.

Ello ha dado pauta a que las organizaciones adopten, de manera voluntaria u obligatoria, normatividades nacionales e internacionales, cuya implantación es posteriormente evaluada mediante auditorías conocidas como de tercera parte. Para las empresas, esto les propicia nuevas ventajas competitivas y mejoras, tanto en su propio desempeño como en la imagen que proyectan hacia sus clientes, partes interesadas y a la sociedad en general.

El Modelo de Equidad de Género sintetiza un proceso de toma de conciencia sobre las condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, así como la importancia de tomar en cuenta las cuestiones de género en las organizaciones, lo que representa, hoy día, un nuevo reto para mejorar la administración de los recursos humanos. Lo anterior se fundamenta en una acción tendiente a combatir costumbres y prácticas discriminatorias, mediante la promoción de una cultura de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres.

 

La realidad económica del país durante los últimos años muestra un cambio vertiginoso en todos sentidos, uno de los cuales consiste en la manera como mujeres y hombres participan en el aparato productivo. La inserción de las mujeres en el trabajo extradoméstico se ha incrementado notablemente y su papel en el ámbito laboral ha sido más activo y creciente: ahora incluso ocupan cargos tradicionalmente asignados a hombres. No obstante, el porcentaje de participación femenina representa sólo la tercera parte dentro del total de la población económicamente activa.

Algunos obstáculos que todavía tienen que afrontar las mujeres al intentar ocupar mejores puestos en las organizaciones productivas, son la discriminación por el solo hecho de ser mujeres o presentar estado de gestación, el hostigamiento sexual, la falta de oportunidades en materia de capacitación o desarrollo profesional, los obstáculos explícitos e implícitos para ocupar cargos gerenciales y la desigualdad de salarios entre hombres y mujeres en un mismo nivel laboral, entre otros.

 

Con la Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres. Ahora existe la certeza de regular y garantizar la igualdad de género, así como proponer los lineamientos y mecanismos institucionales que orienten a la nación hacia el cumplimiento de la igualdad sustantiva en los ámbitos público y privado, promoviendo la participación de las mujeres en condiciones de real equidad.

 

La Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres establece los derechos para que hombres y mujeres de todo el territorio nacional no se encuentren ante ningún tipo de desventaja por razones de sexo, edad, estado civil, profesión, cultura, origen étnico o nacional, condición social, salud, religión, opinión o capacidades diferentes. En suma, es una herramienta valiosa para las generaciones futuras.

Por lo cual dicha ley es un sistema de gestión que busca implantar políticas de equidad de género en las organizaciones e instituciones del sector público y privado, que promuevan derechos y oportunidades para las mujeres.

 

Acciones que las mujeres esperamos del sector empresarial:

  1. Establecer un compromiso para que mujeres y hombres reciban un trato equitativo y las mismas oportunidades en el proceso de selección y reclutamiento.
  2. Eliminar metodologías informales en la contratación.
  3. Contar con un procedimiento documentado de reclutamiento y selección de personal que contemple un proceso de inducción basado en la descripción y perfil del puesto, así como en las acciones afirmativas a favor del personal, para suprimir o contrarrestar los efectos perjudiciales de los estereotipos en la búsqueda de personal.
  4. Poder aspirar a puestos directivos de forma igualitaria.
  5. Acceso a puestos de mayor responsabilidad.
  6. Promoción de mujeres sin reubicación.
  7. Incremento de mujeres en puestos de mandos medios.
  8. Atención a las situaciones de acoso sexual.
  9. Disminución de la segregación ocupacional.
  10. Desarrollo profesional.
  11. Que no haya discriminación por embarazo.
  12. Beneficios para el acceso y trato igualitario

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