4 RECOMENDACIONES PARA LA NO VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES

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Desde GRUPO UNIDO DE MADRES SOLTERAS, A.C. hacemos un llamado a la sociedad en general para que se sume a nuestras 4 recomendaciones para eliminar la violencia contra las mujeres.

Recomendación 1

Promover la igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres

La violencia contra la mujer es una manifestación extrema de la desigualdad de género y debe abordarse con carácter urgente; dicha violencia, a su vez, perpetúa esta desigualdad. La situación de desigualdad de las mujeres también se asocia a la violencia doméstica y a la respuesta de las mujeres a dicha violencia. Es probable que, a largo plazo, la mejora de la situación jurídica y socioeconómica de las mujeres se convierta en una medida de intervención clave para reducir la vulnerabilidad de las mujeres ante la violencia.

Y aquí se incluye la sensibilización con respecto a sus derechos, mejoras para garantizar los derechos de las mujeres vinculados a la posesión y venta de propiedad y de bienes, así como el acceso al divorcio y la custodia de los hijos tras la separación. También deberá fomentarse en gran medida, como parte de los esfuerzos globales que se realicen en la lucha contra la violencia, el acceso de las mujeres a la educación, concretamente, exigiendo que las niñas permanezcan matriculadas hasta completar su educación secundaria, así como a un empleo seguro y fructífero. También es importante que se realicen esfuerzos a nivel nacional para desafiar la tolerancia y aceptación generalizadas de algunas formas de violencia.

Se podrían realizar avances considerables si los gobiernos cumplieran los tratados sobre derechos humanos y otros acuerdos internacionales que ya han ratificado, como la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminacin contra la mujer (1979), la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer de las Naciones Unidas (1993), el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo de 1994 (24), la Declaración y la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (1995 – la “Declaración de Beijing”) (7) y los Objetivos de Desarrollo del Milenio de 2000 (25).

Los gobiernos deberían adoptar medidas para adaptar su legislación a estos compromisos e introducir los cambios necesarios en las legislaciones, las políticas y los programas nacionales. Es necesario reforzar la defensa de la igualdad entre los géneros y los derechos humanos en general y vigilar los avances realizados en el ámbito nacional en relación con los compromisos internacionales.

Recomendación 2

Establecer, ejecutar y supervisar planes de acción multisectoriales para abordar la violencia contra la mujer.

Los gobiernos deben comprometerse a reducir la violencia contra la mujer, ya que se trata de un importante problema de salud pública que debe prevenirse. La prevención de la violencia contra la mujer debería ser una prioridad en los programas nacionales de salud pública, sociales y normativos tanto de los países industrializados como en desarrollo.

Los gobiernos deberían reconocer públicamente que existe ese problema, comprometerse a actuar, elaborar y aplicar programas nacionales para evitar actos futuros de violencia y responder a ellos cuando ocurran, asi como asignar una cantidad importante de recursos a programas dirigidos a abordar el tema de la violencia contra la mujer y, en particular, la violencia infligida por la pareja o los abusos sexuales de menores.

Aquellos países que estén elaborando planes de acción nacionales para prevenir la violencia, lo que se recomienda vivamente en el Informe mundial sobre la violencia y la salud (1), deberán dar prioridad a la prevención de la violencia contra la mujer y, en particular, la violencia infligida por la pareja.

La eliminación de la violencia contra la mujer exige que distintas instancias (a saber, los servicios de salud y sociales, las organizaciones religiosas, el sistema judicial y la policía, los sindicatos y las empresas, así como los medios de comunicación) tomen medidas concertadas y coordinadas. Es necesario que se establezca un mecanismo oficial con los recursos suficientes para coordinar los esfuerzos multisectoriales, a ser posible en el nivel más alto de las instancias políticas.

Recomendación 3

Conseguir el apoyo de los dirigentes sociales, políticos, religiosos y de otros líderes para que se opongan a la violencia contra la mujer.

Las personas, y sobre todo los hombres, que ocupan cargos de autoridad e influencia (como por ejemplo, los dirigentes políticos, religiosos y tradicionales) pueden desempeñar una importante función a la hora de aumentar la sensibilidad que existe sobre el problema de la violencia contra la mujer, y modificar los conceptos equivocados y las normas erróneas existentes, así como orientar el debate de forma que se promueva un cambio positivo. Sería más eficaz adoptar medidas coordinadas mediante coaliciones o alianzas de figuras de sectores diferentes, que identificar este asunto con una única figura o un único sector.

Recomendación 4

Incrementar la capacidad y establecer sistemas de recopilación de información para vigilar la violencia contra la mujer, asi como de las actitudes y las creencias que la perpetúan.

La vigilancia es un elemento clave para un enfoque sobre salud pública que permita controlar las tendencias existentes y valorar el impacto de las intervenciones. La responsabilidad de dicha vigilancia debería recaer de forma explícita en una institución, organismo o instancia gubernamental, con el fin de que se utilice una metodología estándar y se disponga de mecanismos que garanticen la difusión y utilización adecuada de la información. La creación de capacidad en materia de vigilancia, incluida la utilización de encuestas, constituye un elemento importante en este sentido.

Actualmente, se están manteniendo debates en el ámbito internacional sobre cuál es el mejor mecanismo para vigilar la violencia ejercida contra la mujer, utilizando tanto encuestas periódicas como la recopilación sistemática de datos en diferentes lugares. El cuestionario y las directrices éticas y de seguridad de la OMS desarrolladas para el Estudio (10), así como el Manual on research methodologies for studying violence against women (Manual sobre metodologías de investigación para el estudio de la violencia contra la mujer) elaborado por la OMS y el Program for Appropriate Technology in Health (PATH) (26), de próxima publicación, constituyen herramientas útiles en este sentido. Las Injury surveillance guidelines (directrices para la vigilancia de lesiones) establecidas por la OMS y los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) también proporcionan consejos prácticos para la recopilación sistemática de datos sobre lesiones, en función de criterios internacionales (27)1. Es esencial que las oficinas de estadísticas nacionales y los correspondientes ministerios, en particular los de salud y justicia, así como las organizaciones que prestan servicios a las mujeres, garanticen que se recopile la información de forma que se respete la confidencialidad y no se ponga en peligro la seguridad de las mujeres (28).

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