EL FENÓMENO DE SANTA FE KLAN; EL GRITO DE LOS JÓVENES NO ATENDIDOS

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Reflexiones por Velio Ortega

La Velaria

“Están calientes las calles de mi Guanajuato,La gente alerta, va corriendo el dato.El peligro se siente por aquí todo el rato.La vida aquí no vale nada, a la muerte le firmé un contrato.”

Pasaron los tiempos en que no ser “chico bien” era motivo de persecución por parte de los gobiernos del Partido Acción Nacional (PAN). Lejanos están los días en que se prohibía a Black Sabbath o se interrumpían los conciertos de rock en el Parque Hidalgo. Ahora la música de favela es negocio económico y político.

“Esto parece como una pinche guerra.Matas o mueres, la muerte anda suelta.Una pelea que nunca está resuelta.En el peligro, la familia envuelta.La policía en todo está revuelta.”

Lo sucedido en la Velaria de la Feria de León tendrá sus repercusiones en la salud, cuestión de días, pero tiene otras: evidencia la ineptitud, irresponsabilidad de incongruencia de un gobierno y un partido que representa a una derecha cada vez más abyecta (a la que se opone una “izquierda” cuyo más fuerte integrante salió de ella).

Santa Fe Klan es un fenómeno social y cultural nacido en una favela capitalina. Y así como en los ochentas del siglo pasado, mientras que en el entonces tiradero de basura de Santa Fe nacía la mítica pandilla “Banda de los Panchitos”, en ella surgían las Bandas Unidas de Guanajuato. La expresión contracultural es parte de la esencia de esta ciudad. A diferencia de las BUG, que se forjaron en los callejones de la ciudad vieja y en ella se quedaron, Santa Fe Klan surgió en una zona más periférica y se ha proyectado al mundo gracias al cine y las redes sociodigitales.

En la película “Huachicolero”, las imágenes y la música y letras de Ángel Quezada pusieron al estado de Guanajuato en su dimensión de pobreza, desigualdad y, sobre todo, violencia.

Santa Fe representa a esa mayoría no beneficiada por las inversiones; la que no es orgullo de México porque está tatuada, porque huele a Resistol 5000 y luce el cigarro forjado en la mano.

“Nunca va a faltar el perro que ladre.Hay enemigos, envidia y rivales.Trabajadora, la gente de mi tierra,a conseguir todo, siempre se aferra:con dolor y lágrimas, la gaja en tierra”

Santa Fe Klan y lo que representa es motivo de repulsa mientras no sea mercancía política y financiera. Mercancía política lo fue el pasado 25 de junio de 2021, cuando el “pragmático” presidente municipal “Alejandro Navarrio” (Alejandro Navarro dixit) organizó un concierto con Ángel Quezada en Los Pastitos. El edil se reelegía no sólo con la estratégica entrega de calentadores solares y despensas en comunidades rurales y barrios populares: le daba a esa gente hambrienta de fiesta, relegada de los festivales, lo que le da vida. Y así les dio, en el marco de las Fiestas de San Juan y Presa de la Olla, un encuentro donde llovió agua y corrió cerveza, donde las riñas fueron el desahogo y la manifestación de la violencia en la que la desigualdad social los ha convertido.

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“La pobreza y el hambre hacen salir de casay los que tienen poder hacen que nada pasa.El barrio le atora ninguna se raja.La tierra es para el que la trabaja.”

Aquel concierto se salió de control…y el de la Velaria de la Feria de León, también.

Con Santa Fe Klan estuvo “toda mi gente del barrio: Silao, León, Irapuato, Celaya, Salamanca y todo Guanajuato”. Fue un concierto “Pa’ el que se la rifa de a diario, por lo derecho y por lo chueco”.

El fenómeno social Santa Fe es una cara de la moneda: la que da herramientas al prejuicio y al clasismo. La otra cara es la de la miseria política, la de una presidencia municipal a la que no le importa una pandemia y que antepone su proyecto económico a la salud pública; la de un partido que ahora acude a los que ha despreciado y a los que su política económica ha generado. No es una apertura social e ideológica ni se trata de un acto de reconocimiento a derechos sociales, humanos y culturales; es el uso mercantil de un sector que le es electoralmente rentable.

En unos días más, el pico de contagios mostrará los resultados de esta indolencia. Los clasistas revictimizarán a las y los asistentes. Olvidan que, para los que no tienen nada que perder, la vida es un suspiro: “La flaca te acompaña hasta el final./ Todo termina en un funeral”.

Como lo hizo el gobierno federal el Tlahuelilpan, el municipal de León se justificará y lavará las manos. Finalmente, los trajeados y las del salón de belleza ponen las fotos para los espectaculares y los mensajes mercadotécnicos; los del tatuaje, la chela y el churro ponen los muertos para las estadísticas. Cada quién con su destino. Pero…

“Todo se paga, tarde que tempranoCuídate del amigo más cercanoVoces inocentes, se escuchan gritando”.

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